Pumby, el gatito feliz: La fantasía infinita de José Sanchis Grau
En la historia del cómic español existen personajes que han sobrevivido en la memoria colectiva gracias a su popularidad y otros cuya importancia artística merece una recuperación constante. Pumby pertenece a ambas categorías. El gato creado por José Sanchis Grau se convirtió en uno de los grandes protagonistas de la historieta infantil española de la segunda mitad del siglo XX, con una propuesta basada en el humor, la imaginación desbordante y un universo donde lo cotidiano podía transformarse, en cualquier momento, en una aventura extraordinaria.
Durante décadas, sus historietas acompañaron a varias generaciones de lectores. Sin embargo, el declive de las revistas infantiles tradicionales y los problemas relacionados con los derechos del personaje contribuyeron a que su presencia editorial disminuyera. Redescubrir hoy a Pumby significa recuperar una parte fundamental de la historia del tebeo español y reivindicar a un autor cuya inventiva merece un lugar destacado en nuestra cultura popular.
JOSÉ SANCHIS GRAU, EL CREADOR DE PUMBY
José Sanchis Grau nació en Valencia en 1932 y falleció en la misma ciudad el 2 de agosto de 2011. Fue dibujante y guionista, y desarrolló buena parte de su trayectoria profesional en el ámbito de la historieta infantil y humorística.
Su carrera estuvo vinculada inicialmente a Editorial Valenciana, una de las empresas fundamentales para comprender la evolución del tebeo español durante la posguerra. En sus publicaciones, especialmente en la revista Jaimito, Sanchis fue desarrollando una extensa galería de personajes y una personalidad gráfica propia.
Antes y después de Pumby creó otras series, entre ellas El soldadito Pepe y El Capitán Mostachete. También trabajó en otros registros y publicó historietas vinculadas a personajes como Robin Robot. Su trayectoria demuestra que no fue un autor limitado a una sola creación, aunque el gato negro terminaría convirtiéndose en su personaje más conocido.
Sanchis recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en 1996, reconocimiento a su trayectoria. Su aportación se distingue por la capacidad de combinar un dibujo dinámico y expresivo con argumentos en los que la fantasía podía desarrollarse sin las restricciones de un realismo estricto.
EL NACIMIENTO DEL GATO NEGRO
Pumby apareció por primera vez en 1954, en el número 260 de la revista Jaimito, publicada por Editorial Valenciana. Su primera historieta se titulaba Un perrero con mucha vista y ocupaba una sola página. En aquella aventura inicial, el gato todavía no tenía nombre.
El personaje ya presentaba algunos de los rasgos que acabarían identificándolo: pelaje negro, hocico blanco, grandes ojos, orejas puntiagudas y un cascabel alrededor del cuello. También llevaba pantalones cortos, que terminarían caracterizándose por su color rojo.
La influencia de la animación y del cómic estadounidense, especialmente de la tradición popularizada por Walt Disney, resulta visible en su concepción gráfica. Sin embargo, reducir Pumby a una imitación de otros personajes sería injusto: Sanchis desarrolló progresivamente un universo narrativo propio, reconocible por su libertad imaginativa y su particular sentido del humor.
La respuesta de los lectores favoreció que el gato contara con una publicación propia. En abril de 1955 comenzó a editarse la revista Pumby, también de Editorial Valenciana. El personaje que había nacido como una historieta breve en Jaimito se convirtió así en el centro de una cabecera que alcanzaría una larga trayectoria.
UNA REVISTA FUNDAMENTAL PARA EL TEBEO INFANTIL
La revista Pumby se publicó desde 1955 hasta noviembre de 1984 y alcanzó los 1.204 números, además de sus almanaques. Estas cifras dan una idea de la continuidad y la importancia que llegó a tener en el mercado español de publicaciones infantiles.Conviene distinguir entre el personaje y la revista que llevaba su nombre. Aunque las aventuras de Pumby constituían uno de sus principales atractivos, la publicación acogía también historietas de otros autores y series protagonizadas por diferentes personajes. Formaba parte, por tanto, de una tradición editorial en la que una cabecera ofrecía a los lectores un conjunto de historias y estilos.
En sus primeros años colaboraron dibujantes como Jesús Liceras, Karpa, Palop, Serafín Rojo, Edgar, Frejo y Nin. Posteriormente se incorporaron otros profesionales, entre ellos Castillo, Cerdán, Sifré y Rojas de la Cámara.
Esta dimensión colectiva es importante para comprender la revista. Pumby no fue únicamente el escaparate de una creación individual, sino también una publicación vinculada a la escuela valenciana de historieta humorística y a una generación de autores que contribuyeron a consolidar el cómic infantil español.
La revista recibió el Premio Nacional de Revistas para Niños en 1963, 1965 y 1975. Estos reconocimientos, junto con su prolongada publicación, confirman su relevancia dentro del panorama editorial de su época.
UN UNIVERSO DE ANIMALES, HUMOR Y AVENTURAS
Una de las grandes particularidades de Pumby reside en su universo de animales antropomórficos. Sus protagonistas se comportan como personajes humanos, pero conservan su identidad animal, una fórmula que permite a Sanchis construir situaciones cómicas y fantásticas con gran libertad.
El mundo de Pumby no se limita a las aventuras cotidianas. Sus historias conducen al lector a lugares imaginarios, escenarios insólitos y mundos que responden a una lógica propia. La fantasía no aparece como un elemento excepcional, sino como una parte natural de la realidad narrativa.
Entre los personajes que acompañan al protagonista destacan Blanquita y el profesor Chivete. La primera forma parte del círculo cercano de Pumby, mientras que Chivete aporta a las historias su condición de inventor. A su alrededor se despliega una galería de personajes secundarios y adversarios que contribuyen a enriquecer las posibilidades de cada aventura.
La imaginación de Sanchis también se manifiesta en los escenarios. Sus relatos pueden pasar de un entorno reconocible a lugares extraordinarios, con viajes, transformaciones y situaciones absurdas que recuerdan a la tradición de la literatura fantástica y del humor surrealista.
En muchas de estas aventuras, los conflictos no se apoyan en una violencia intensa ni en antagonistas especialmente siniestros. Predominan el ingenio, la curiosidad, el ritmo cómico y la posibilidad de que una situación aparentemente normal desemboque en algo inesperado.
Esta combinación explica buena parte del atractivo de Pumby: sus historias estaban dirigidas al público infantil, pero no dependían exclusivamente de un humor elemental. La inventiva visual y narrativa de Sanchis permitía construir relatos capaces de sorprender por sus soluciones y por la facilidad con la que rompían las expectativas del lector.
SUPER PUMBY: EL GATO ADQUIERE SUPERPODERES
El éxito del personaje dio lugar a nuevas publicaciones, entre ellas Super Pumby, cuya primera etapa comenzó en 1959. La propuesta introducía una variación importante: el protagonista adquiría superpoderes al ingerir unas píldoras de zumo de naranja concentrado.
La transformación permitía ampliar todavía más las posibilidades de las aventuras. Pumby podía abandonar el marco de las peripecias habituales y enfrentarse a desafíos de dimensiones extraordinarias, sin perder el tono humorístico y la personalidad que caracterizaban a la serie original.
Super Pumby constituye un ejemplo de cómo los personajes populares de la historieta española podían generar publicaciones derivadas y desarrollar nuevas facetas sin renunciar a su identidad. El recurso de los superpoderes incorporaba elementos propios del imaginario superheroico, pero los adaptaba al tono lúdico y fantástico de Sanchis.
La revista Super Pumby tuvo dos etapas editoriales: una primera, de periodicidad trimestral, entre 1959 y 1963, y otra mensual que se prolongó hasta 1973, según la documentación recopilada por Humoristan.
La expansión editorial del personaje incluyó también recopilaciones y álbumes que permitieron presentar sus aventuras en otros formatos. Así, Pumby dejó de ser únicamente una serie dentro de una revista para convertirse en una pequeña franquicia editorial alrededor de la cual se organizaban diferentes productos.
EL ESTILO DE JOSÉ SANCHIS: DIBUJO VITALISTA Y FANTASÍA SIN FRONTERAS
La aportación de Sanchis no se explica solo por la popularidad de su personaje. Su obra destaca por la energía del dibujo, la expresividad de los personajes y la facilidad para transformar una situación sencilla en una sucesión de acontecimientos imprevisibles.El lenguaje visual resulta fundamental. Los movimientos, los gestos y las reacciones de los protagonistas ayudan a construir el humor, mientras que la composición de las escenas permite que las aventuras adquieran ritmo y dinamismo. La claridad narrativa facilita la lectura infantil sin impedir que los relatos desarrollen situaciones complejas o extravagantes.
Otro elemento característico es la naturalidad con la que lo fantástico irrumpe en el relato. En el universo de Pumby, una aventura puede conducir a un lugar insólito, introducir un invento imposible o alterar las reglas habituales de la realidad. El lector acepta estos cambios porque forman parte de la lógica imaginativa establecida por el autor.
La crítica especializada ha destacado la riqueza plástica y narrativa de Sanchis y su capacidad para crear un mundo de animales antropomórficos con una identidad propia. En ese sentido, Pumby merece ser estudiado no solo como un éxito editorial de su época, sino también como una obra relevante dentro de la tradición del cómic humorístico y fantástico español.
EL DECLIVE EDITORIAL Y EL FINAL DE LA REVISTA
La larga trayectoria de Pumby terminó en un contexto de transformación del mercado de la historieta. Durante los últimos años de la década de 1970 y los primeros de la siguiente, las revistas infantiles tradicionales afrontaron dificultades y cambios en los hábitos de lectura y consumo cultural.
La revista fue perdiendo parte de su continuidad creativa. Según la documentación de Humoristan, a finales de los años setenta algunos colaboradores veteranos comenzaron a abandonar sus personajes, mientras que las historietas protagonizadas por Pumby redujeron progresivamente su extensión hasta desaparecer de la publicación.
La cabecera continuó hasta noviembre de 1984, cuando apareció su número 1.204. El final de la revista cerró una etapa prolongada de la historieta infantil española y dejó atrás una publicación que había acompañado a varias generaciones.
La desaparición editorial no debe confundirse con la desaparición inmediata del personaje de la memoria de sus lectores. Pumby continuó siendo recordado como una creación emblemática de José Sanchis, aunque durante años su presencia en las librerías y en las nuevas publicaciones fuera mucho menor que en sus décadas de mayor éxito.
LA BATALLA POR LOS DERECHOS DE PUMBY
Uno de los episodios más importantes de la historia del personaje fue el conflicto sobre sus derechos. José Sanchis tuvo que emprender acciones judiciales para defender su autoría frente a registros y reclamaciones relacionados con el nombre y la imagen de Pumby.
El litigio se prolongó durante años. En junio de 2007, EL PAÍS informó de que el Tribunal Supremo había confirmado los derechos de Sanchis sobre el dibujo y el personaje, después de desestimar el último recurso de casación presentado en el procedimiento. La información periodística también recogió una indemnización de 600.000 euros por daño moral.
El caso pone de manifiesto una cuestión histórica que afectó a numerosos profesionales del cómic: las condiciones contractuales bajo las que trabajaban los dibujantes y la dificultad de conservar el control sobre sus propias creaciones. En el caso de Pumby, la disputa por los derechos se convirtió en una parte inseparable de la trayectoria del personaje y de la lucha de su creador por el reconocimiento de su autoría.
La resolución judicial tuvo una importancia que trascendía el caso concreto. Pumby no era solo una marca editorial ni un personaje de éxito: era una creación artística cuya relación con su autor debía ser reconocida.
EL REGRESO A LAS LIBRERÍAS Y LA RECUPERACIÓN DE SU LEGADO
La recuperación de Pumby ha dependido en buena medida de iniciativas editoriales, exposiciones y trabajos de documentación dedicados a la historia del tebeo español.
En 2018, RTVE informó de la publicación de Pumby: El origen de Super Pumby y otras historias, editado por Dolmen dentro de su línea Fuera Borda. El volumen recuperaba material de las primeras aventuras del personaje mediante un proceso de reproducción y restauración de las páginas originales, e incluía contenidos complementarios sobre Pumby y su creador.
Este tipo de reediciones resulta especialmente importante en el caso de historietas publicadas décadas atrás. No basta con que una obra haya tenido éxito en su momento para garantizar que continúe disponible para los nuevos lectores. La conservación de los originales, la restauración de las páginas y la documentación de su contexto editorial permiten que las nuevas generaciones puedan acercarse a estos clásicos.
También la investigación académica ha contribuido a estudiar aspectos menos conocidos de su historia. El artículo «Pumby, del tebeo a la pantalla. Historia de un proyecto maldito», publicado en 2015 en CuCo, Cuadernos de cómic, examina los intentos de llevar el universo del personaje a la animación, desde proyectos cinematográficos hasta su llegada posterior a la televisión. Este trabajo demuestra que la historia de Pumby no se limita a las páginas impresas, sino que también incluye iniciativas audiovisuales cuyo recorrido merece ser investigado.
PUMBY EN LA HISTORIA DEL CÓMIC ESPAÑOL
Valorar la importancia de Pumby exige situarlo en el contexto de las publicaciones infantiles de la posguerra y de las décadas posteriores. En aquellos años, las revistas de historietas constituían una vía de acceso esencial a la lectura para muchos niños. Sus personajes, sus formatos y sus ritmos de publicación formaban parte de una cultura popular que se transmitía de lector en lector.
Dentro de ese panorama, Pumby destacó por la continuidad de su revista, por la personalidad de su protagonista y por la libertad imaginativa de sus aventuras. Su mundo se alejaba de una representación estrictamente realista y permitía que el humor conviviera con los viajes fantásticos, los inventos y las situaciones absurdas.
La relevancia de Sanchis también se encuentra en su capacidad para crear un universo reconocible y sostenerlo durante años. El personaje principal, sus compañeros, sus escenarios y su peculiar lógica narrativa formaban un conjunto coherente que ofrecía al lector la promesa de una aventura diferente en cada entrega.
No es necesario afirmar que Pumby fue el mejor tebeo infantil de todos los tiempos para reconocer su valor histórico. Basta con observar la duración de la revista, los premios recibidos, la diversidad de publicaciones derivadas y el interés que sigue despertando entre estudiosos y aficionados.
Su trayectoria permite, además, reflexionar sobre una paradoja de la cultura popular: personajes que fueron extraordinariamente conocidos en su época pueden quedar relegados cuando desaparecen las publicaciones que los mantenían vivos. La recuperación editorial y el estudio histórico son herramientas fundamentales para evitar que esa memoria se pierda.
CONCLUSIÓN: LA FANTASÍA QUE SIGUE VIVA
Pumby es mucho más que un gato negro con un cascabel. Es una de las creaciones más representativas de José Sanchis Grau y una pieza importante de la historia de la historieta infantil española.
Desde su primera aparición en Jaimito en 1954 hasta el final de su revista en 1984, el personaje recorrió tres décadas de evolución editorial. En ese tiempo protagonizó aventuras humorísticas y fantásticas, dio origen a Super Pumby y se convirtió en el centro de un universo que reflejaba la imaginación inagotable de su creador.
La disputa judicial por sus derechos, las reediciones y los estudios dedicados a su historia completan el retrato de una obra cuyo legado merece seguir presente en las bibliotecas y en las conversaciones sobre el cómic español.
Recuperar Pumby significa también reivindicar a José Sanchis, a la escuela valenciana de historieta y a todos los profesionales que construyeron una parte esencial de nuestra cultura popular. Su lectura permite regresar a un tipo de aventura en la que la curiosidad, el humor y la fantasía abrían puertas a mundos imposibles.
Y quizá esa sea la mejor manera de recordar al gatito feliz: no como una reliquia del pasado, sino como una invitación a descubrir de nuevo el placer de imaginar sin límites.
FUENTES Y DOCUMENTACIÓN
Humoristan, Museo digital de 150 años de humor gráfico. Ficha histórica de la revista Pumby:
https://humoristan.org/es/publicacion/pumbyHumoristan. Biografía y trayectoria de J. Sanchis:
https://humoristan.org/es/autor/j-sanchisRTVE, Jesús Jiménez. «Pumby, el gato más famoso del cómic español», 13 de julio de 2018:
https://www.rtve.es/noticias/20180713/pumby-gato-mas-famoso-del-comic-espanol/1762888.shtmlEL PAÍS. «El Supremo confirma a Sanchis los derechos sobre Pumby», 20 de junio de 2007:
https://elpais.com/diario/2007/06/20/cvalenciana/1182367102_850215.htmlCuCo, Cuadernos de cómic. «Pumby, del tebeo a la pantalla. Historia de un proyecto maldito», 2015:
https://doi.org/10.37536/cuco.2015.5.1128Enciclopèdia.cat. «Josep Sanchis i Grau»:
https://www.enciclopedia.cat/gran-enciclopedia-catalana/josep-sanchis-i-grau










